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Otra forma de aprender.


Matemáticas escolares: ¿Impostor o tripulante?

¿Mochilas preparadas para el nuevo curso?

Bienvenidos a un nuevo curso escolar APRENDÍSIMO.
Una vez más, asumimos el compromiso y el desafío de acompañar a vuestros hijos en un aspecto tan importante para su presente y su futuro como es su educación, su relación con el aprendizaje.

Podemos pensar en las piezas clave de “la educación que necesitan” como si fueran elementos a incluir en una mochila de vida en la que no cabe todo.
Y toca por tanto elegir cada componente con estrategia, procurando que a lo largo de estos años de intensos aprendizajes, esa mochila se vaya completando con esos “imprescindibles” que no pueden faltar… igual que cuando preparamos una mochila para un viaje, pero sabiendo que se trata del viaje más importante de sus vidas, porque en realidad consiste en ver esas vidas como un viaje en el que la mejor mochila que podemos llevar sin duda está llena de aprendizajes.

Y aunque la foto de las clases del día a día nos muestre ecuaciones, sustantivos, ecosistemas… como educadores apasionados siempre sabemos que la lista anterior sólo es una lista de excusas que nos permiten ir desarrollando la lista realmente importante de elementos de sus “mochilas de vida”: el aprender a aprender, el aprendizaje como hábito y actitud, la relación saludable con el aprendizaje, la importancia de los aprendizajes sociales y emocionales, el gusto por aprender, la autonomía, la confianza, el compromiso… la lista es más extensa, pero la clave no sólo está en los elementos aislados sino en saber combinarlos con estrategia ;)

En síntesis: como parte de una sociedad en la que seremos eternos aprendices, nuestra mejor compañera será esta mochila, una mochila dinámica, en la que resultan clave los criterios personales y la toma de decisiones que permitan deshacerse de elementos que ya no sirven, añadir otros con los que no contábamos y modernizar otros tantos.

Como educadores, también elegimos ser eternos aprendices, y evolucionar al ritmo que la sociedad y la realidad requieren, teniendo en cuenta que las personas cambian, los desafíos varían, las investigaciones educativas y psicológicas avanzan y aportan nuevos resultados.

Creemos que de la misma manera que la mochila de nuestros alumnos es una mochila dinámica, cuyo principal valor está en la capacidad de renovarse a través de buenos criterios y decisiones personales, nuestra mochila de educadores debe funcionar de la misma manera.

Por eso, cada año revisamos los componentes de nuestra mochila didáctica, a la luz de lo que nuestra experiencia e investigación nos va aportando, para optimizar cada vez más nuestros procesos y resultados.

Así, elegimos aquellos elementos metodológicos y organizativos con los que es necesario continuar e intensificar, porque resultan importantes e idóneos, pero también toca asumir nuevos retos, incorporar nuevas estrategias, proponer nuevos aprendizajes… ¡nuestra mochila didáctica también es dinámica! y creemos que esta es su mayor virtud.

¿Mochilas preparadas para el nuevo curso????
La respuesta es , llena de esos elementos clave, de ganas, de ilusión y también con los huecos suficientes para ir añadiendo todos los nuevos aprendizajes con los que este curso nos sorprenderá.

Guillermina Marcos
Directora Académica de Aprendísimo

Aparca-móvil APRENDÍSIMO: ¿qué es?, ¿por qué? y ¿cómo?

¿Qué es?

Es una caja/organizador que se incorporará a cada mesa de trabajo, en la cual los alumnos “aparcarán” sus móviles durante las clases, cuyo objetivo es hacer explícita la voluntad de no utilizarlos durante la clase, a menos que el docente autorice o incluso indique su uso con fines pedagógicos.

¿Por qué?

Porque a lo largo de los últimos años detectamos que les cuesta cada vez más regular su uso, que no pueden dejar de mirarlos toda vez que pueden, intentando evitar la mirada docente, y de una manera cada vez más impulsiva y descontrolada.

Porque en absoluto negamos la tecnología: por el contrario la entendemos como un elemento clave de nuestro día a día, que facilita tanto la organización familiar como el aprendizaje. Por esta razón elegimos no prohibir los móviles, sino regular su uso a través de una estrategia que permita la reflexión, el uso responsable e incluso hacer consciente el grado de dependencia según el caso.

Porque no somos “policías” ni debemos serlo en un entorno de aprendizaje como el nuestro y nos negamos a vigilar si se esconden para usarlo. Nuestra acción docente tiene cosas más interesantes que aportar; y “vigilar” el uso del móvil quita intensidad a nuestra tarea principal, a la vez que enrarece el clima de trabajo, por lo que tampoco aportamos nada desde la vigilancia y la prohibición.

¿Cómo?

De la misma manera que hacemos todo, a través del diálogo, la reflexión y el aprendizaje. Aprovechando una estrategia que nos permita desprendernos del móvil durante una clase (tanto física como mentalmente) ya no sólo para optimizar el aprovechamiento de esa clase sino también para favorecer un metaaprendizaje (aprendizaje colateral ;))

Un saludo y mucho ánimo para este nuevo y apasionante curso 2022-2023.

Matemáticas escolares: ¿Impostor o tripulante?

Leo este artículo en el periódico y pienso en este razonamiento tan simple, lineal y la vez cíclico:

Peores resultados en matemáticas >>> Redoblamos la complejidad de los contenidos, aumentamos su cantidad y los comprimimos en un tiempo más pequeño (pensando que si incluimos cada vez más, cada vez más rápido, cada vez más difícil... subiremos en ese ranking) >>> Peores resultados en Matemáticas.



Einstein nos diría::



¿Tan difícil es ver que se trata de un bucle, de un ciclo vicioso que nos lleva a tener cada vez peores resultados?

Cuando hablo de peores resultados, no me refiero solo a los estadísticos. Aclaro incluso que relativizo bastante este tipo de estudios, aunque agradezco el cachetazo que parecen dar a educadores, grandes cráneos de la educación y sociedad en general.

Una llamada de atención a todos aquellos que son incapaces de percibir la misma información a partir de otro tipo de indicadores más cotidianos, más humanos, más emocionales.

Seguramente unos cuantos se verán tan sorprendidos y se preguntarán: ¿cómo "peores resultados"?... si enseñamos más, si exigimos más, si complejizamos más…



Claro, hace falta mirar estos otros indicadores: las caras de los alumnos, la frustración, la desmotivación, el pánico por la asignatura, el desinterés, la ansiedad, la sensación de tortura... y lo peor, la convicción de que no serán capaces.

Una larga lista en la que brillan por su ausencia elementos imprescindibles para el aprendizaje: la motivación, la confianza, el interés, la autoestima, el humor, el gusto, la significatividad.

Cuando esto ocurre en un solo alumno, o en unos cuantos de una clase, es fácil transferir la responsabilidad y la culpa: es vago, no presta atención, tiene que trabajar más, no sirve para las matemáticas.

Pero, ¿y cuando ocurre con la gran mayoría del alumnado como muestran estos resultados? ¿Nos atreveremos a decir que tenemos aulas llenas de alumnos culpables de este gran fracaso?

A lo que nos tenemos que atrever es a repensar la Educación Matemática, a reinventarla como tantos docentes hacen desde el pequeño espacio de sus aulas, a asumir de una vez por todas qué ocurrirá si no dejamos entrar a las clases de esta asignatura la verdadera resolución de problemas, las variables sociales y emocionales de la educación…

No se puede poner el listón a la misma altura para todos los alumnos.

Imposible transmitir gusto por la asignatura, si como docentes no estamos convencidos de que “las mates son taaaan bonitas”.

Imposible lograr que aprendan y aprueben la materia, si no somos los primeros en creer en que sí son capaces, que pueden, que todos podemos aprender matemáticas.

A veces me da la sensación de que dentro de este bucle hay otros más pequeños, personales, invisibles, relacionados con cadenas de frustraciones personales, que se van transmitiendo de generación en generación… como si implícitamente, se fuera transmitiendo de generación en generación un mensaje cifrado: las matemáticas son arduas, difíciles, algo que nos toca sufrir inevitablemente, una asignatura asequible solo para algunos.

En tiempos de Among Us, me da la sensación de que algún impostor que se hace llamar matemáticas, ha ocupado el lugar de las matemáticas de verdad.



Porque os juro que las de verdad son bonitas, entendibles, creativas, divertidas, posibles y disfrutables.

Y al igual que los impostores del Among Us, este impostor tiene la capacidad de matar, de meterse por las alcantarillas y sabotear.

Matar vocaciones.
Meterse por las alcantarillas del sistema educativo.
Sabotear cualquier intento de gusto o vocación científica.

Y por supuesto, el día en que este impostor sea descubierto y las Matemáticas de verdad recuperen su usurpado lugar, se impondrá la mejora en la relación de cada persona con la asignatura y como consecuencia la reversión de los resultados estadísticos que nos hablarán de que ese cambio se ha producido para muchas personas.

Guillermina Marcos
Directora Académica de Aprendísimo

Artículo original: enlace

APRENDÍSIMO incorpora DIDE, la mejor herramienta de pre-evaluación psicoeducativa

* Pre-evaluación psicoeducativa incluida en la matriculación de nuevos alumnos.

Actualmente muchas de las dificultades del aprendizaje y desarrollo de los niños y adolescentes se suelen detectar demasiado tarde; es decir, cuando empiezan a surgir problemas de rendimiento académico, baja autoestima y situaciones de fracaso escolar.

La metodología APRENDÍSIMO se caracteriza por el enfoque integral de los procesos de aprendizaje y de las personas, asumiendo que antes de trabajar con un alumno es necesario conocer sus características cognitivas, sociales y emocionales: historia escolar, familiar, necesidades educativas, hábitos de estudio…

DÍDE es un sistema que nos ayuda a recoger información sobre las necesidades y características psicoeducativas de cada alumno, contribuyendo a crear un “mapa” completo de cada uno.

Un mapa que favorece la detección temprana a la vez que se constituye como el mejor punto de partida desde el cual diseñar el mejor plan personalizado de evaluación y/o intervención psicoeducativa.

El sistema DÍDE, reconocido con el Sello de Excelencia de la Unión Europea, nos ayuda a detectar tempranamente indicios de hasta 35 indicadores que se relacionan con su aprendizaje y desarrollo, ofreciéndonos una visión inicial global del perfil de cada niño.



Coincidimos con DÍDE en que:

“Todos los niños/as deberían ser felices en su paso por la escuela, en beneficio de su educación, su aprendizaje y su desarrollo. De esta manera, aumentan las posibilidades de éxito escolar reduciendo la incidencia de abandono escolar.”

Más información sobre díde: www.educaryaprender.es

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